Reseña: Ante la ausencia, abrázame y sacúdete. Nick Cave & The Bad Seeds, 2018.

octubre 3, 2018

El negro profundo nos advirtió lo que venía. Nadie abrió el concierto de Nick Cave más que la ausencia en el escenario. ¿Será esto un evento muy sobrio, reservado, mesurado? ¿qué tan dispuesto se mostrará Cave? Las ideas de la reciente muerte del pianista Conway Savage de The Bad Seeds, y estar de gira presentando Skeleton Tree con el que le dio sentido a la pérdida de su hijo, taladraban el ambiente. Esto fue lo que pasó el 2 de octubre en el foro para conciertos Pepsi Center.  

Por Aretha Romero

Los eruditos australianos del rock oscuro aparecieron en el escenario, uno a uno a sus posiciones. El último en tomar el micrófono, el maestro de la ceremonia, Nick Cave. Porta el traje negro que todos esperamos. Me asomé a sus zapatos, negros, brillantes. “Jesus Alone” hace su entrada triunfal, ahí está Warren Ellis con los dedos alargados para abordar el piano, la barba canuda que cubre la mitad de su cara anuncia que el ritual dio inicio.

Estamos serios, infunden respeto, el mismo de siempre. Como verlos en una foto o como anunciarle a un grupo de amigos que vas a reproducir una de sus canciones. Cave nos pide silencio para que inicie “Magento: Las estrellas salpicaron en el cielo, yo amo, tú amas. Me rio, tu amas…” ya inició la poesía y con ella una de las rolas que compuso en el 94. Para la foto de portada de ese disco, se pintó en el pecho la leyenda “Let Love In”.

Guitarra eléctrica, bajo, batería, ausencia en el piano y el melotrón que inhala y exhala hasta quedarse mudo. Esos lapsos de silencio son los que Cave escucha como si fueran  estruendos, en el antónimo del ruido él sacude el cuerpo. Ahí está, latiendo frente a nosotros, una de las razones por las que estamos congregados.

“Los amo estúpidamente”, nos anuncia la voz grave después de pasearse eufórico por el escenario. Cuando los zapatos boleados tocan el borde, extiende los brazos para entrelazar sus manos con el público . “Los amo estúpidamente” nos repite “Loverman”, su cuerpo vuelve a sacudirse mientras choca contra las costuras del saco negro, el dije del cuello hace tintineantes apariciones.  

A continuación, “Una tormenta se avecina, un hombre alto y guapo que porta un abrigo negro polvoriento tiene la mano derecha roja… “ es “Red Right Hand”. Cave y su orquesta nos recuerdan que son escritores de rock, de punk, de melodiosas pesadillas, y que en la realidad, el suspenso y lo impredecible están latentes. Ahora son los remates de cada canción y el instante en el que todos los instrumentos van al unísono, cuando Cave necesita sacudirse, pero los huesos ya no le alcanzan, avienta el micrófono y se sienta desesperado en el banquito del piano, añade las notas que hacen falta, persiste arrebatado hasta que cierra la canción y en cuestión de segundos vuelve en sí.

Regresamos al origen, a la oscuridad que lo introdujo. -“Ustedes conocen bien lo que sigue”- Se sienta en el piano y arriban los primeros acordes de “Into my Arms” ¿hace cuánto conociste esta faceta de Nick Cave, qué estabas haciendo y cómo te sentías cuando su voz con este piano te impregnaron los huesos? Está bien dirigirse a dios si no puedes creer lo  que tienes enfrente. Somos una congregación de creyentes de lo que no creímos que podía existir: “ Into my arms, O Lord…

“Shoot Me Down”, “Girl In Amber” “Distant Sky” y vuelven taladrantes sus recientes pérdidas, esta vez aniquilan el silencio los coros agudos de The Bad Seeds: “Déjanos ir ahora, puedes partir hacia los cielos distantes. Mira el sol, cómo se eleva en tus ojos. Vámonos ahora, mi única compañera, pronto los niños se levantarán…” Este tiene que ser el bloque que Nick Cave dedica al hijo gemelo que perdió, meses más tarde supimos que se sanó algunas heridas publicando Skeleton Tree (2016). Estamos frente a un homenaje, sensible y meticuloso, Warren Ellis, su fiel compañero en el apocalípsis, se sienta con las piernas juntitas y se acomoda un teclado mini Korg.

 

“Tupelo” festeja la ironía que hay en su reflexión de 1985: The Firstborn Is Dead.

 

Añoranza del pasado, de cuando su tronco vestía una playera rosa pastel y pasaba horas analizando crímenes de antiguos y fascinantes pistoleros “Stagger Lee” de Murder Ballads, de cuando la muerte era sólo un juego de indios y vaqueros de plástico.

Pero ¿cómo esfumamos el pasado, lo que es demasiado para la mente y hacemos más pesado lo que importa aquí, ahora? Cave cruzó en línea recta a la gente frente a él, en dirección a la consola, subió a la tarima y miró al público desde otra perspectiva. Maromas, señales, control, dirección de aplausos y esfuerzos por conectar a zancadas con esta gente, con este momento, aquí, ahora:

 

“Tienes que seguir empujando
Aleja el cielo.

Empuja.

Aleja el cielo”

 

Con “Push The Sky Away” cerró momentáneamente el telón.

De vuelta, con los pies en la tierra, el encore fue para nosotros. A los que pudo Nick abrazó, chocó las manos, les revolvió el pelo, colocó sobre el piano los dibujos que le lleváron y guardó los mensajes secretos en el bolsillo del pantalón, puso fuerza en las rodillas sobre los zapatos brillantes y fungió como palanca para el público que quisiera subir al escenario. Los acomodaba con cuidado, les compartió el micrófono, sonreía disimuladamente, está agradecido. Hasta la próxima Nick & The Bad Seeds, muchos añorábamos verlos en vivo, Nick Cave seguiremos empujando, abrazamos tus pérdidas, nos enseñas a poner los pies en la tierra, a sacudirnos los huesos ante el silencio y la ausencia.

Tracklist.

Jesus Alone
Magneto
Do You Love Me?

From Her to Eternity
Loverman
Red Right Hand
The Ship Song
Into My Arms
Shoot Me Down
Girl in Amber
Distant Sky
Tupelo
Jubilee Street
The Weeping Song
Stagger Lee
Push the Sky Away

Encore:
The Mercy Seat
City of Refuge
Rings of Saturn

 

Fotos Cesar Vicuña/Cortesía Ocesa

 

   

All Comments

  • Me impresionó el concierto, nunca había visto algo así, saludos Aretha!

    Marco octubre 4, 2018 4:40 pm Responder

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