Bob Marley. 74 años de la encarnación del profeta Rastafari

febrero 6, 2019

El día de hoy Bob Marley habría llegado a 74 años de vida. A pesar de su desaparición material, el legado del jamaiquino sigue vigente hasta el día de hoy

Si estuviera vivo, Bob Marley (a pesar de las constantes maniobras que la industria del entretenimiento se ha encargado de mantener para su beneficio económico), seguramente ya habría compuesto muchas canciones al respecto de los más recientes acontecimientos sociales y organizado varios eventos de caridad a favor de los desvalidos de cualquier parte del mundo.

En su catálogo han quedado plasmadas decenas de canciones que siguen siendo (desafortunadamente) apropiadas al momento que vivimos. Cuando vemos manifestaciones y conflictos raciales, en algún momento suena “Johnny Was a Good Man” o “Buffalo Soldier”, o cuando las madres afligidas buscan a sus hijos secuestrados/asesinados en en algún lugar de México, nos viene a la memoria “No Woman, No Cry”.

Cuando una nueva invasión como la que ya proyecta Estados Unidos sobre Venezuela o conflictos entre extremistas religiosos, nos llega el mensaje puntual de “War”. Cuando nos asaltan en la ciudad, cuando las mujeres no pueden estar seguras ni en el transporte público, nos viene a la memoria “Concrete Jungle”.

Cada los hombres en el poder se enriquecen más gracias a sus robos descarados y nuestro trabajo, “Babylon System” o “Guiltiness” apuntalan nuestra furia contra esos ladrones voraces, esos despiadados tiburones que harán cualquier cosa con tal conseguir lo que quieren, incluso si ello implica devorar al pez pequeño y el dinero no represente nada más que agua dentro del mar. Ante cada injusticia siempre podemos enarbolar el grito y los planteamientos de “Get Up, Stand Up”.

bob marley

Para muchos adolescentes, Bob Marley es una figura muy remota, quizás como lo es Robert Johnson para un cuarentón: sabemos que es importante pero el señor está a muchas décadas de distancia como para significarnos algo.

Con el paso del tiempo, la música e imagen de Bob Marley se ha desvirtuado. Para la gran mayoría de las personas, se asocia con la fiesta tropical y fumar marihuana sin control, “música de marihuanos”. Por supuesto, gran parte de la culpa la tienen estaciones de radio y televisión, quienes durante muchos años se han encargado de difundir incesantemente las canciones más “ligeras” de Marley (“Three Little Birds”, “Could You Be Loved”, “One Love”, “Is This Love”) en un contexto banal, las cuales, efectivamente, también forman parte de su discografía; todas esas que atiborran las infinitas compilaciones y especiales en su memoria. Las canciones de reclamo, las combativas, las de denuncia, le son ajenas al grueso del público.

Marley componía estas canciones festivas y románticas como contrapeso a su parte social/política. Humano al fin y al cabo, también lo inspiraban las mujeres y las pocas cosas bellas de la vida, con las que también trataba de poner una sonrisa en los rostros de los deprimidos y eternamente empobrecidos habitantes de Kingston y Jamaica en general.

Tampoco podía estar toda la vida siendo un soldado Rastafari. Sin embargo la figura del luchador social, quien abogaba por los derechos de los afroamericanos y buscaba la justicia para los oprimidos, se ha ido diluyendo en la del jamaiquino fiestero y buenaondita.

Bob realmente creía en lo que predicaba, o al menos trataba de ser congruente con su propia ética de vida y la filosofía Rastafari. Sentía que Dios le había otorgado una misión divina. No le importaba que algunos lo aborrecieran por hacer denuncias y señalar verdades, estaba convencido que la verdad debía ser dicha siempre. Esto le valió que en 1976 un grupo de desconocidos armados irrumpieran en su casa (situada irónicamente en Hope Road) y trataran de matarlo.

Afortunadamente fracasaron en su intento aunque le dejaron de recuerdo una bala incrustada en un brazo, la cual si se la hubieran sacado, no habría podido volver a tocar la guitarra. Aún así Bob no se amedrentó y siguió expresando su sentir social y político en sus canciones, pues también entendía los riesgos de cuestionar a los hombres en el poder

En la visión de Marley, los poderosos pretendían perpetuar el pasado histórico de los jamaiquinos, quienes llegaron ahí como esclavos desde las costas de África y así querían mantenerlos por medio del dinero y el abuso de poder (cosa que hoy en día aplica en cualquier país “en vías de desarrollo” o donde reinan los conflictos armados).

Justamente la ambición y el poder que tanto combatió, terminaron por filtrarse entre sus familiares y amigos, ante la ambición por la cuantiosa herencia de Bob, quien nunca tuvo la precaución de dejar un testamento. Su esposa Rita Marley, sus abogados, las disqueras y sus propios compañeros de los Wailers (quienes hoy en día recorren el mundo divididos en dos grupos con el mismo nombre, clamando ser los “originales”), todos ellos se atacan por un pedazo del tesoro que construyó Bob Marley, de quien hoy en día exprimen regalías y se vende su imagen en todo tipo de productos cuestionables.

Son sus hijos parecen tener un mejor concepto de la herencia que les dejó su padre, quien los educó bien para que no tuvieran que mendigar en las calles.

Su hija mayor Cedella, es cantante, bailarina, actriz, diseñadora de modas (creó la ropa para el equipo jamaiquino que participó en las Olimpiadas de 2012) y es la directora del sello disquero fundado por su padre, Tuff Gong, que acoge todas las producciones de la familia Marley.

Rohan Marley se dedica a producir productos ecológicos y sustentables. Damian, Stephen y Ziggy Marley son quienes se dedican a revivir la música impulsada y popularizada por su padre, en un país aún golpeado por los conflictos bélicos.

bob marley

La trivialización de la figura de Bob Marley es preocupante. Se ve con agrado que haya una marca de cigarrillos de marihuana legales con el nombre Marley Natural y sea una empresa jamaiquina quien los comercializa, con lo que generará una fuente más de empleo para sus paisanos.

Sin embargo, el estilo de vida que escogió Bob Marley (la filosofía Rastafari), dentro del cual, la marihuana (la ganja propiamente) es parte de un sacramento, es utilizada con motivos místicos y de inspiración. Con su comercialización el propósito espiritual queda minimizado.

Sería mucho más agradable tener premios dedicados a la paz o las labores sociales que lleven su nombre, centros educativos, casas de cultura, museos, organizaciones caritativas (Bob solía regalar su dinero afuera de su casa a quien lo necesitara).

La gran enseñanza de este importante músico, si uno analiza con detenimiento su obra, es que uno debe hacer todo lo posible por hacer el bien (a uno mismo, a los demás). No importando si es por medio de la rabia, la desesperación, el amor o la denuncia, el resultado final es lo único importante: el bienestar (material y espiritual) de toda la humanidad.

Hoy en día que el Rock ha sido castrado, dulcificado, desgrasado; que se ha vuelto inofensivo, conservador y muy pocos artistas viran el timón para expresar algo más que no sea vender un producto, una marca, un sencillo o sus traseros, no perdemos la esperanza de que nuevas generaciones encuentren en el mensaje de Bob Marley que la música puede cambiar tu vida (y la de los demás), no sólo llenarte de fama banal; que sus letras contienen la respuestas a muchas de las preguntas elementales de la vida, que no tienen fecha de caducidad y hoy en día siguen expresando realidades de la sociedad una vigencia apabullante.

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