El retrato de Prince y la controversial apropiación de Warhol

octubre 17, 2018

En las declaraciones presentadas en la corte, la Fundación Warhol señala las diferencias entre la fotografía (izquierda), y el retrato de Warhol (derecha), donde incluyen el maquillaje sustancialmente más grueso alrededor de los ojos, así como el recorte y aplanamiento de la imagen.

Un caso de apropiación de Warhol sobre un retrato de Prince, realizado por Lynn Goldsmith, plantea un debate artístico en la corte de Nueva York. El pasado 12 de octubre se inició una batalla legal que despertó el debate entorno a los derechos de autor.

En 1984, Goldsmith otorgó a la revista Vanity Fair una licencia para usar, sólo por una vez,  su fotografía de Prince como material para la elaboración de una ilustración de Warhol, quien creó no sólo la ilustración para la revista, sino otros 15 retratos. Además, en 2016, la Fundación Andy Warhol otorgó la licencia de uno de esos retratos a Condé Nast, una importante compañía de medios de comunicación estadounidense, por $10,000 dólares para la portada de una revista dedicada a Prince publicada poco después de su muerte. Los retratos se han exhibido en museos, se vendieron 12 y cuatro están en el Museo Andy Warhol. La fotógrafa afirma que se enteró de la serie de Warhol gracias a las imágenes publicadas después de la muerte de Prince.

Cabe señalar que la Ley de derechos de autor de EE. UU. otorga a los creadores el derecho de controlar quién utiliza su trabajo. Pero existe una excepción importante que es el “uso justo” (fair use), el cual señala que el material con derechos de autor se puede usar, por ejemplo, para fines educativos o como medio de crítica, pero no define cuáles son sus límites.

Para la Fundación, la demanda de  Goldsmith  busca sofocar la creatividad artística, ya que consideran que el retrato de Prince realizado por Warhol se encuentra bajo el “uso justo” porque transforma fundamentalmente la estética y el significado de la fotografía original. Sostienen que la fotografía muestra a Prince, la persona, mientras la obra del artista pop es un ícono:

“Se puede percibir razonablemente que al mismo tiempo honra a la celebridad de Prince mientras que también transmite que es una estrella fabricada con un nombre artístico, a quien la sociedad ha reducido a una mercancía”.

Sin embargo, para Goldsmith, los cambios estéticos en las imágenes de Warhol son mínimos y sus serigrafías conservan los elementos esenciales y distintivos de su fotografía, tales como la mirada intensa de Prince, el brillo de sus labios que ella misma aplicó, los rizos del cabello, la postura de la cabeza, así como detalles del vello facial. Para la artista ninguna otra fotografía podría replicar el retrato de Prince, pero las imágenes de Warhol sí pueden hacerlo porque logran reflejar la esencia de la foto.

Sin duda los límites de la apropiación artística aún no han sido resuelto ni por los historiadores ni por los críticos de arte. La complejidad de estos temas está directamente relacionada con la pregunta por la esencia de la obra de arte en sí misma y no puede reducirse únicamente al ámbito legal de las licencias de autor. Sin embargo, éstas también se vuelven necesarias para proteger la autoría de las obras en el mercado del arte. Esta controversia nos recuerda que todavía queda mucho por pensar en torno al arte contemporáneo.

Puedes consultar el trabajo fotográfico de Lynn Goldsmith sobre distintos músicos aquí.


Te recomendamos el podcast El Cubo Expositivo. Conversaciones de arte con Begoña Irazabal.

Escúchalo en Convoy

 

Por Stefanía Acevedo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *